Posts tagged ‘Luis Buñuel’

Los aragoneses

Para Ford, que estuvo en España entre 1830 y 1833, los aragoneses son “tan duros de cabeza, corazón y vísceras como las rocas de los Pirineos, mientras que para prejuicios tozudos y graníticos no hay lugar como Zaragoza”. Admira en ellos, no obstante, “una cierta sencillez espartana”. “Tipos estupendos” le parecen, en resumen, “llenos de vigor, activos, bélicos, valientes y con aguante hasta el final”.

Ford creyó percibir que los aragoneses estaban siempre quejándose. Añoraban sobre todo, le decían, sus perdidos derechos tradicionales.

Ian Gibson: Luis Buñuel, la forja de un cineasta universal (2.013)
Citando a Richard Ford: A Handbook for Travellers in Spain and Readers at Home (1.845)

2009-06-13 Zaragoza (6)
Zaragoza, 2.009

noviembre 7, 2013 at 12:05 pm Deja un comentario

El padre Julián

El padre Julián ha sido un sacerdote polémico, sin duda por la inquietud de su inteligencia. Al margen de construir templos o formar talleres con niños de la calle y otras labores de orden social, se ha dedicado a la pintura y al cine.

También fue promotor de un cineclub espléndido y cabecilla de un centro cultural universitario. La primera vez que lo visité en ese centro, antes de entrar a su despacho, escuché fortuitamente cómo absolvía a un feligrés y lo despedía sin imponerle veinte padrenuestros de penitencia sino sugiriéndole que sintonizara una estación de música clásica todos los días, media hora, durante una semana. El detalle, del cual me percaté sin que lo supiera jamás, me ganó de inmediato.

Nacho: enhorabuena.

enero 16, 2011 at 1:10 pm 1 comentario

La pesantez del genio

El medio educativo y cultural están infestados de veneración irreflexiva y solemnidad, se preocupan por no romper desgastadas reglas doradas y caen en la insinceridad más deleznable. Nadie admite que Joyce pueda ser excesivo, Foucault tedioso, que Beethoven a veces abrume, que el genio puede traducirse en pesantez, o que Buñuel ofrezca siempre algo curioso pero muchas veces sea fallido y su producto insostenible.

Claudio Isaac, Luis Buñuel: a mediodía

noviembre 28, 2010 at 12:31 pm Deja un comentario

Molina vs. Escobar: The Double Step Contest

A continuación presentamos un combate a muerte por la victoria pasodoblística. Antonio Molina y Manolo Escobar lo dan todo por el título de Campeón Español de la Copla. Dieciséis rounds que vienen cargados de una rica variedad temática: tauromaquia, copla, gachises, turismo y la grandeza de España. Esperemos, por el bien de todos los árboles de navidad que brillan por el mundo entero en tan señaladas fechas, que este combate no llegue a oídos de Buñuel. (¿Qué?)

Veamos, como ejemplo, uno de estos rounds. Molina proclama:

Extranjera bonita, cuánto te quiero, yo quisiera un verano de un año entero.

A lo que Escobar responde:

Quiero recordaros, con perdón de los presentes, que el turismo trae divisas mas también inconvenientes. La tasca se adorna con tres chucherías y un cortao con leche te cuesta la vida. Las turistas vienen y traen buenas rentas, pero todas tienen cumplidos setenta.

En fin, escuchen el transcurso íntegro del combate aquí.

Actualización 6/01/2.010
Sigan discusiones sobre el liderazgo de tan reñido combate en el foro de Antonio Molina y en el de Manolo Escobar.

enero 4, 2010 at 7:37 pm 6 comentarios

Don’t have the pig

I hate to be an I told you so, but I fucking told you so.

La superpoblación es el primero de los jinetes del apocalipsis, el jefe, el que enarbola el estandarte negro.

Creemos poder dominar la naturaleza, y ella, que es nuestra madre, nos paga con nuestra propia moneda.

abril 27, 2009 at 10:44 am 1 comentario

Luis Buñuel y los Pixies

Cuántas veces habré coreado “Debaser” de los Pixies sin saber que era un homenaje a “Un Chien Andalou”…

La canción

La película

Más

I am un chien andalusia
I am un chien andalusia
I am un chien andalusia…

abril 24, 2009 at 7:26 pm Deja un comentario

Felicidades, Luisito

luis-bunuel-1907

La familia al completo – por lo menos, diez personas- íbamos todos los días a La Torre en dos jardineras. Aquellas carretadas de chiquillería alegre se cruzaban con frecuencia con niños desnutridos y harapientos que recogían en un capazo estiércol con el que su padre abonaría el huerto. Imágenes de penuria que, al parecer, nos dejaban totalmente indiferentes.

A menudo cenábamos opíparamente en el jardín de La Torre a la luz tenue de varias lámparas de acetileno, y regresábamos de noche cerrada. Vida ociosa y sin complicaciones. Si yo hubiera sido uno de aquellos que regaban la tierra con sudor y recogían estiércol, ¿cuáles serían hoy mis recuerdos de aquel tiempo?

Luis Buñuel, Mi último suspiro, 1.982

febrero 22, 2009 at 10:58 am 2 comentarios

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El autor

Anónimo García

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