Dos hombres unidos por un mismo timbre

enero 27, 2009 at 5:05 pm 4 comentarios

Ontañón, dibujante muy conocido, me comunicó un día la detención de Sáenz de Heredia, director que había trabajado para mí en el rodaje de La hija de Juán Simón¿Quién me quiere a mí? Sáenz dormía en un banco público, por miedo a entrar en su casa. En efecto, era primo carnal de Primo de Rivera, el fundador de la Falange. Detenido, pese a sus precauciones, por un grupo de socialistas de izquierdas, se hallaba en constante peligro de ser ejecutado por causa de su fatal parentesco.

Me dirigí inmediatamente al estudio de Rotpence, que conocía bien. Los obreros y empleados del estudio habían formado, al igual que en muchas empresas, un consejo de estudio, y se encontraban celebrando una reunión. Pregunté a los representantes de las diversas categorías de obreros cómo se había comportado Sáenz de Heredia, bien conocido por todos. «¡Muy bien! —me respondieron—. No hay nada que reprocharle.»

Pedí entonces que una delegación me acompañara hasta la calle Marqués de Riscal, donde se hallaba custodiado el director de cine, y repitieran ante los socialistas lo que acababan de decir. Seis o siete hombres me siguen con fusiles; llegamos, encontramos un hombre que monta guardia con el arma negligentemente apoyada en la jamba. Adoptando una voz lo más ronca posible, le pregunto dónde está el responsable. Aparece éste. Resulta que había cenado con él la noche anterior. Es un teniente tuerto, chusquero. Me reconoce.

— Hombre, Buñuel, ¿qué quieres?

Se lo digo. Añadí que no podíamos matar a todo el mundo, que, desde luego, conocíamos el parentesco de Sáenz con Primo de Rivera, pero que eso no me impedía decir que el director se había comportado siempre perfectamente. Los delegados del estudio dieron igualmente testimonio en favor de Sáenz, que fue liberado.

Poco después pasaría a Francia para incorporarse al bando de Franco. Terminada la guerra, reemprendió su profesión de cineasta e, incluso, realizó una película en honor del Caudillo, Franco, ese hombre. Una vez, en el festival de Cannes, en los años cincuenta, almorzamos juntos y hablamos largamente del pasado.

Luis Buñuel, Mi último suspiro, 1.982

Gracias, querido N a c o

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El timbre de Sáenz de Heredia En los jesuitas

4 comentarios Add your own

  • 1. CSPR  |  febrero 1, 2009 a las 5:32 pm

    Jejeje. Gracias por comentar en mi blog.
    El autobús no lo he tenido que trabajar mucho. De hecho me he “agenciao” una flota entera de autobuses con publicidad diversa, jejeje. Pero no ha sido con Photoshop, jeje, ha sido con este enlace http://ruletheweb.co.uk/b3ta/bus/
    y espero que puedas hecerte tú mismo otra flota de autobuses. Jejeje.
    Un buerte abrazo.

  • 2. tourette08  |  febrero 2, 2009 a las 9:25 pm

    gracias por tu comentario.
    pasaré a leerte.
    soy muy fan de buñuel.

    salud!!!

  • 3. sirventes  |  febrero 3, 2009 a las 2:23 pm

    Ummmm Y esto? Doble personalidad?

  • 4. monttse  |  febrero 11, 2009 a las 11:53 pm

    guirileando por españolandia? !!🙂

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El autor

Anónimo García

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